Iván Hernández Montero

Multiplicidades de Montjuïc

Fue justo antes de llegar a la última cuesta, en el recodo de las escaleras. Se detuvo. Su gemelo en tensión se marcaba. Lo sabía, abría sus piernas desnudas. Disimulaba mirando el móvil, lo tocaba, pero te estaba conjurando a ti y los tuyos. Aún no habían cerrado los parques, estaba oscureciendo en Montjuïc.

Florencia, errar

Aquello que yo hacía era errar, como vagabundeo y como error, con todos los sentidos que podía encontrarle a aquel verbo...