«Los últimos caballos» de Don Rogelio J y David Pascual

En 1993, y ya hacia el final de su enriquecedor ensayo «Entender el cómic. El arte invisible», Scott McCloud señalaba que: «en los cómics buenos, las palabras y los dibujos son como parejas que bailan y que se turnan para llevarse […] Cuando ambos conocen a fondo su papel y se respaldan entre sí, el cómic puede competir con cualquier otro medio artístico». Tres décadas después y asumido ampliamente el paradigma de denominar «novela gráfica» a los tebeos, dos creativos danzarines, David Pascual (València, 1981) —un escritor al margen de modas y tendencias al que no le hace falta leer a Carlos Clavería Laguarda en «No me cuentes tu vida. Limites y excesos del yo narrativo y editorial» (Altamarea, 2025)— y Don Rogelio J (València, 1982) —un dibujante que obra tras obra levanta la persiana de un local de trazos crumbianos para ronear con un entintado excelso y una composición abrumadora— acaban de concebir un baile inolvidable: «Los últimos caballos» (Autoedición/La Mula Ediciones, 2025). Una coreografía donde ilustraciones y frases («A las personas hay que cuidarlas como a las flores. Sabiendo que no duran») acunan el compás de una música que suena cabrón y que perfila en sus acordes mayores la amargura y la grandeza de uno de los personajes más angulosos de los últimos meses, Gloria. Nuestra diabla. Nuestro ángel. Nuestra loquita.

En «Los últimos caballos» los horizontes crepusculares de un pueblo de la España vaciada abrazan a su protagonista. Una mujer curtida que arrastra los años por un pasado que va tomando forma, parcialmente, a medida que avanzan las páginas y que intenta hacer fortuna con su negocio de paseos a caballo en plena naturaleza. Quizá para decirle adiós a su puesto de segurata («la segurata bollera» le gritan los garrulos incel) en el bar de copas que destripa las noches rurales. Quizá no. La acción y la tensión narrativa van a zigzaguear hasta un apoteósico final donde se cruzan, de manera ortogonal, los ecos de «Un día de furia» («Falling Down», Joel Schumacher, 1993) —ya saben, «si me dejan en paz, nadie resultará herido»— con una brillante reflexión sobre lo superfluo y lo capital en la vida a modo de copla de una iconoclasta enamorada. Y la referencia a las Vainica Doble no es casual: todos los capítulos del cómic llevan el título de una canción del dúo español de música pop y una de sus letras tiene una aparición estelar en las orillas del desenlace de la trama.

Cuesta encontrar a una protagonista como Gloria en el panorama editorial actual. Tanto, que este cómic pasó por infinidad de editoriales que valoraron su publicación pero desestimaron hacerlo en última instancia. Gloria no es una mujer joven, no encaja en los moldes (los norteamericanos dirían de ella que es una misfit), no subraya su espectro afectivo y sexual de manera inequívoca (¿lesbiana?, ¿bisexual?, ¿heterosexual fluida?) y hace las cosas a su manera; consciente en todo momento de que «ser libre tiene un precio» pero lo paga gustosa porque sabe que «no hay otra manera decente de vivir». El alejarse de los canales de distribución y promoción «oficiales» es la tarifa a la que van a tener que hacer frente los creadores de esta historia conmovedora. Su decencia ha hecho que Gloria no se quede para siempre en un cajón.

El cómic de David Pascual y Don Rogelio J, autoeditado por medio de una microfinanciación colectiva, es una sorprendente historia de amor bigger than life regada con la lírica del fracaso. No la de esa pseudopoesía motivacional que intenta pulir las aristas de nuestras emociones para que nos regodeemos en la satisfacción inmediata. Sino de aquella a la que le puso música la gran Cris Williamson (cuyo disco de 1975 «The Changer and the Changed» podría ser la banda sonora ideal del recorrido vital de la heroína de «Los últimos caballos») y que venía a advertirnos de que: «it hurts like the Devil /not having you around». Y por si todo lo anterior todavía no nos ha fundido la patata, la dupla Rogelio/Pascual perfila un personaje (el Sr. Pollo) que perfectamente podría poblar el imaginario de Breaking Bad. Gesta hazañas narrativas como la inserción del lenguaje de signos para anticipar la presencia de Pablo y se las apaña para mencionar —con un guiño a la generación Beat— a Diane di Prima, prima donna de la poesía y responsable de estos versos insuperables: «El día que te besé, la última cucaracha / se murió. Las Naciones Unidas / abolieron todas las cárceles. El papa / admitió a Jean Genet como miembro / del Colegio de Cardenales». Potras salvajes, corceles, percherones y cucarachas: los últimos caballos.

LOS ÚLTIMOS CABALLOS de Don Rogelio J y David Pascual. Autoedición/La Mula Ediciones. Año: 2025. ISBN: 978-84-09-70392-0. Puedes conseguir «Los últimos caballos» aquí o aquí.

 

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