En la década de los stalkers y las identidades digitales, el narrador de la novela conoce a Tomás: un joven 20 años menor, andrógino pero no afeminado, arquetipo del ángel caído ahora convertido en el idilio tormentoso de un hombre de 40 años.
Fascinación (Alfaguara, 2025), primera novela de Diego Molina (Arequipa, 1978), es la historia de un hombre al que le cuesta reclamar lo que siente. La relación tóxica entre El Nene y el narrador, Astroboy y Churrín, Tomás y Diego (alterego literario del autor). Los dos sostienen un vínculo de codependencia: emocional por parte de uno, económica por el otro, donde ninguno parece satisfecho. Quieren más. Para Diego, las ganas de poseer a Tomás, en todos los sentidos, se ha vuelto insoportable a medida que el noviazgo transcurre.
El sexo deja de ser un asunto de afecto o necedad y pasa a ser un juego de poder. La cabeza da vueltas. El suspenso ya es morbo. La intriga, adictiva. El narrador es seducido por la misteriosa catástrofe de El Nene y que le anuncia, a toda vista, lo está arrastrando al vacío si sigue escarbando en su historia privada. El cortejo no es protocolario sino un reto. Diego quiere llenar a Tomás al tiempo que expulsaría todas las cuentas pendientes. Entonces, ¿quién ha sido el títere de quién?
La literatura de las relaciones peligrosas entre hombres tiene ahora un referente millenial ambicioso e incorrectamente propositivo. La novela de Diego Molina confiesa sin tregua los fetiches y recovecos del deseo en los tópicos comunes de los vínculos intergeneracionales. No hay depredadores, no hay sumisos. Los efebos son también leones con piel de cordero.
La supuesta vida secreta de los gays maduros es más un escaparate para la adrenalina de conectar miradas y cuerpos. Fascinación plantea que, tal vez, la discreción de la sociedad limeña no es un problema de doble moral, sino la barrera que filtra los impulsos de aquellos hombres desatados por la obsesión.
FASCINACIÓN de Diego Molina. Alfaguara. 2025. 195 páginas. ISBN: 978-612-5195-36-4
