En los primeros minutos del documental «La belleza y el dolor» («All the beauty and the bloodshed», Laura Poitras, 2022) la fotógrafa Nan Goldin reflexiona en voz alta, con la «cold song» de Klaus Nomi de fondo sonoro, frente a un slideshow de sus obras señalando que: «es fácil crear relatos a partir de tu vida. Lo difícil es retener recuerdos reales. La experiencia real huele y está sucia. Nunca se cierra con finales simples. Lo que me conmueve son los recuerdos. En ellos es posible que aparezcan cosas que no querías ver. El recuerdo es un lugar en el que nunca estás a salvo. Aunque no lo liberes, su efecto está siempre latente. Se queda en tu cuerpo».
«Seismil» (niños gratis, 2025), la primera incursión literaria de Laura C. Vela (Madrid, 1993) es una sucesión de diapositivas, de fragmentos (correos electrónicos, listas, aforismos, retales rebosantes de estimulos, alusiones a autoras que ha leído y/o disfrutado…) modelados en la arcilla de los recuerdos ante los que la autora es capaz de embastar uno de los debuts más demoledores, incómodos y hermosos de los últimos años. Porque en él, memoria, narración y vida se hibridan para crear un daguerrotipo apabullante que dejará un rastro de plata sobre quien lo lea. Una fila de nanopartículas centelleantes de las que no vas a poder desprenderte en mucho tiempo.
Si la fotógrafa estadounidense incursionó en la empatía y en el amor para mostrarnos las sombras de la realidad, Laura C. Vela incide en su ausencia arrebatada de manera espantosa para invitarnos a subir a un Everest en el que el oxígeno de lo trillado escasea y no hay porteadores que te guíen. Las heridas son muy serias —la Jeanette Winterson de «¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal» (Lumen, 2012) resuena en las alturas: «Toda la vida he trabajado desde la herida. Curarla quería decir poner fin a una identidad, la identidad que me definía. Pero que la herida se cure no la hará desaparecer. Siempre quedará una cicatriz. La cicatriz siempre me hará reconocible»— pero la vista desde la cumbre no se parece a nada que hayas visto antes.
No es de extrañar que «Seismil» se sitúe en esa cordillera rocosa donde la escritura linda con la fotografía («la vida es un juego en el que a veces estoy eligiendo entre la cámara, la máscara, o la escritura, el rostro»). Laura C. Vela es fotógrafa («dadle una máscara y os contará la verdad» le diría Wilde) y una de las responsables de «Esto es un cuerpo», un suculento proyecto editorial en papel en el que cada número reúne fotografías y textos en torno a una parte de la anatomía humana. De hecho, en este nuevo asterisco de niños gratis se desliza una de las definiciones más seductoras de la fotografía que puedas encontrar: «Fotografiar es compartir con otro lo que nuestros ojos ven para que sus ojos lo interpreten de nuevo. Una conversación de miradas, en la que en vez de palabras escuchadas hay palabras imaginadas». Y eso es solo una breve muestra de la cantidad de tesoros que nos ofrece este libro escrito «para encontrar mi voz. Porque una violación es la anulación de la voluntad. Es que te nieguen. Que no existas». Temblor absoluto. La belleza y el dolor a la vuelta de cada página. No hay que destrizar más el argumento de «Seismil». Es mejor estamparse contra él. Aunque ya hemos escrito la palabra. Para no dar vueltas en torno al término —como apunta Virginie Despentes en «Teoría King Kong» (otro de los libros citados en la obra de Laura C. Vela)— y no ser cómplices de un «silencio cruzado».
Y es que en la dinámica silencio/palabra se asienta la radicalidad de «Seismil». Aquí se subvierte el orden simbólico al que refiere la teórica británica Laura Mulvey cuando habla de la cultura machista: «el hombre puede vivir sus fantasías y obsesiones a través de un mandato lingüístico imponiéndoselas a la imagen silenciosa de una mujer que sigue atada al lugar que le corresponde como portadora de significado, no como creadora de significado». La Laura de «Seismil» (y también su pareja Carlota en un contrapunto enriquecedor) crean significado: transgreden la mirada patriarcal. Y para acabarlo de redondear lo hace con una prosa bruñida y aparentemente sencilla que encierra horas y horas de escritura (la edición a cargo de Sabina Urraca es un lujo).
Decía el fotógrafo australiano William Yang, refiriéndose a sus grandiosas composiciones en las que caligrafía a mano sus instantáneas en blanco y negro para convertirlas en el epítome del storytelling LGTBIQ+, que para contar una buena historia tienes que sangrar un poco porque si no tus obras se convierten en circunloquios sobre ideas frías. William ha encontrado en sus antípodas a una alumna aventajada que a golpe de piolet escala las emociones más arrolladoras con las que vivaquear a salvo en el campamento base del asombro. Noche tras noche.
SEISMIL de Laura C. Vela. Editorial Niños Gratis*. Año: 2025. ISBN: 978-84-129059-2-2 168 páginas. Puedes conseguir «Seismil» aquí.
