Juan Dos Ramos: «Les da rabia que digas que James Cagney en «Al rojo vivo» se enamora de su nuevo socio»

Desde la cima del mundo, echándole la culpa a Mame o presumiendo de estar hechos del material con el que se fabrican los sueños. La figura del gangster marica culebrea por toda la historia del cine negro con un magnetismo al que es imposible escapar a pesar de que la crítica oficial se empeñara en ahogarlos en el río del olvido y la indiferencia. De esa ciénaga vergonzosa los rescata el extraordinario ensayo "Gangsters maricas. Extravagancia y furia en el cine negro". Autoeditado en formato tabloide con un impecable diseño de Alba Monleón y las sensacionales ilustraciones de Álex Tarazón, el proyecto del experto en cine negro Dr. Insermini (Juan Dos Ramos) deambula prolijamente por la representación del malhechor maricón. Hablamos con este partner in crime sobre la relectura de películas clásicas, crowfunding y subtextos gays. Un gran combo.

«Gangsters maricas» es una de esas rara avis (en un mundo -el editorial- en el que las masacres, siempre metafóricas, entre bandas rivales están a la orden del día) donde forma y fondo confluyen en una idea redonda, en un círculo de erudición e interés que se proyecta a la posteridad con un formato irresistible. Las páginas de esta guía de consulta obligatoria -metamorfoseada en periódico sensacionalista- están destinadas a convertirse en un artefacto pop de coleccionista. Aquí puedes colaborar en su campaña de micromecenazgo.

El responsable de este extenso estudio (remite a más de 40 películas) sobre la figura de los «bandidos raritos» lleva años compartiendo su experiencia a través de podcasts, blogs y el sello propio CINEFILIA POP. Hablamos con el Dr. Insermini (Juan Dos Ramos) que nos extiende su receta contra la ceguera heteronormativa apoyado en un ejercicio artístico mayúsculo: el centenar de ilustraciones que el artista gráfico valenciano Álex Tarazón ha parido y que se vuelven más bellas y deliciosas imbuidas en el diseño y la maquetación orquestados por Alba Monleón.

La masculinidad es una performance
Doble página de uno de los volúmenes de «Gangsters maricas»

¿Cómo surge la idea del proyecto? Las ilustraciones de Álex Tarazón son fabulosas, el diseño de Alba Monleón y el formato elegido también. ¿Cómo habéis llegado a esa conjunción que parece tan orgánica?

«Gangsters maricas» nace de mi interés por este tipo de personaje. Digamos que el detonador fue ver «Performance» (Nicolas Roeg y Donald Cammell, 1970) en el año 2010 durante una estancia en Londres. En la película aparece un gangster marica y ese fue el principio. Además de que el film me encanta, la figura del gangster gay me pareció muy potente y muy rompedora. También, debo decirlo… un gangster marica me pone cachondo. Tenía que tirar del hilo y seguir su pista a través de todo el género negro.

Álex Tarazón se unió al proyecto gracias a que yo dejé caer en las redes que estaba escribiendo sobre el gangster gay. Se ofreció como ilustrador y a mí me encantó que siendo tan joven se interesara por el cine negro clásico. Además, como dices y todo el mundo puede ver, sus dibujos son fabulosos.

Que «Gangsters maricas» salga en formato tabloide es mérito absoluto de Alba Monleón, la diseñadora. A mí al principio me costó un poco renunciar al formato libro pero me dí cuenta de que los dibujos de Álex pedían un formato especial. En cuanto vimos las primeras pruebas, todos nos convencimos que de que recrear toda la estética de los antiguos periódicos, con sus titulares llamativos, tipos e imágenes a toda página no sólo era divertido sino que era EL FORMATO. «Gangsters maricas» se lee como antiguamente la gente seguía las correrías de estos criminales.

Los gemelos Kray
Los gemelos Kray –of course– también hacen acto de presencia en «Gangsters maricas» © Álex Tarazón

¿Pensasteis desde el principio en el micromecenazgo y la autoedición?

Todo el mundo quiere que le hagan caso y que una editorial, a poder ser importante, te publique. Nosotros llevamos unos cuantos años con el proyecto y pese al boom de libros de temática queer, no nos han hecho caso o nos han puesto unas condiciones que no nos gustaban. Es un trabajo hecho con mucho mimo y en el que tanto Álex como yo nos hemos la dejado piel. Puede sonar exagerado pero es así. Nos hemos dado el gusto de sacarlo como queríamos.

«El gangster marica puede darse la mano con los criminales que imaginaba Genet, tan aficionado a identificar homosexualidad con criminalidad. Lo cierto es que tanto el gangster como el marica se han visto obligados a levantar fachadas y a vivir de noche y en lugares clandestinos. Tienen mucho en común.»

La inmensa mayoría de lecturas críticas del cine negro eluden lo «marica» o lo disfrazan de «camaradería». ¿Cuándo te das cuenta de que el tema del gangster marica es tan sustancial en el cine negro?

Lo digo en la misma introducción. El cine negro ha sido siempre un territorio de hombres, ahora podemos precisar: hombres cis heterosexuales nada amigos de hacer lecturas que se aparten del cánon hetero. Les da rabia que digas que James Cagney en «Al rojo vivo» (White Heat, Raoul Walsh, 1949), titulada «Alma negra» en Latinoamérica, se enamora de su nuevo socio aunque sea bastante obvio y el mismo Cagney lo quisiera así. Yo ahí soy muy discordante. Creo que estas lecturas son necesarias y, lejos de mancillar estos clásicos, lo que hacen es darle nuevas dimensiones y engrandecerlos. Me gustaría que un tertuliano de Garci leyera «Gangsters maricas» mientras se fuma un puro. El género negro ha sido siempre mi género favorito y lo conozco muy bien, por lo que en todo momento me he sentido plenamente autorizado a meterme en este jardín. Y, como se ve en sus páginas, hay muchos ejemplos. He podido trazar una cronología del gangster marica desde los primeros años 30 hasta el cambio de siglo.

Gilda una mujer entre dos hombres
Una mujer, un guante, dos hombres y un bastón.

Al reparar en la figura del gangster marica es muy interesante ver cómo en el cine negro ha ido moldeándose la noción de masculinidad («es una performance», titulas en la introducción) al tiempo que variaba el trasfondo social (una cosa era EE.UU. en los 50 y otra Londres en los 70). Después de tu inmersión en tantas películas ¿afirmarías que el gangster marica destroza la noción del estereotipo gay y es una suerte de queer avant la lettre?

Los estereotipos son eso, estereotipos. En todas la épocas, si uno rasca un poco y se fija en los márgenes o en las sombras, encuentra ejemplos que se salen del molde. El gangster marica puede darse la mano con los criminales que imaginaba Genet, tan aficionado a identificar homosexualidad con criminalidad. Lo cierto es que tanto el gangster como el marica se han visto obligados a levantar fachadas y a vivir de noche y en lugares clandestinos. Tienen mucho en común. No creo que, como sugieres, rompan el estereotipo. Son más bien una rara avis pero, eso sí, merecen un reconocimiento especial y ese es uno de los objetivos del libro: celebrar al gangster marica y darle su espacio en el imaginario colectivo, no solo el gay.

Es un mundo extraño... Blue Velvet
El mundo extraño de «Blue Velvet» © Álex Tarazón

El proyecto se cierra con un tercer volumen en el que tienen un papel importante Tarantino y David Lynch. ¿Cómo crees que se está configurando en la actualidad más inmediata la relación entre el cine negro y la figura del gangster marica?

Tarantino siempre dice que un subtexto gay mejora cualquier película. Los así llamados posmodernos fueron muy conscientes de esto. Ciertamente algo pasó en los años 80/90 en torno a la figura del gangster marica. Que Divine se enfundara un traje de gangster en «Inquietudes» (Trouble in Mind, Alan Rudolph, 1985) es algo así como cuando Picasso pintó «Las señoritas de Avignon». O al menos a mí me gusta verlo así. Desde entonces el gangster gay ha ido ganando presencia y también cierta normalidad en las pantallas. Al público (masculino) le gusta un gangster marica porque le libera de la obligación de mantener una imagen de macho. Respecto a su futuro, lo explico mejor en la conclusión del libro, creo que la sexualidad de un gangster será bastante irrelevante porque la masculinidad tipo John Wayne ha quedado muy desmitificada. Los gangsters gays seguirán siendo llamativos en culturas como la italiana en la que la religión todavía tiene mucho peso. Pero si queremos encontrar la rareza o el efecto sorpresa quizá deberíamos hablar de otros ambientes y escribir “Futbolistas maricas”. ◼️

Portada Volumen 1 Gangsters Maricas

«Gangsters Maricas. Extravagancia y furia en el cine negro»

(CINEFILIA POP, 2022)

«Gangsters maricas» es un banquete inacabable para los amantes del cine negro. Una llave maestra que abre puertas y puertas de matices que, o bien nos pasaron desapercibidos, o bien se ningunearon a propósito por parte de la teoría crítica heterosexual. Ahora lo vemos: la nueva lectura que Juan Dos Ramos hace del cine negro amplía la dimensión mítica de unas películas de visión indispensable. A lo largo de sus 3 volúmenes (el primero está dedicado al cine americano desde los años 30 hasta mediados de los 50 del siglo pasado, el segundo repara en el cine británico de los 60 y 70 fundamentalmente y en el último se analiza la posmodernidad de Quentin Tarantino o David Lynch) encontraremos reflexiones de calado, toneladas de diversión y sobredosis de goce estético servido en bandeja -dorada- por el ilustrador Álex Tarazon.

Si quieres colaborar con la campaña de micromecenazgo para su financiación (termina el 12 de diciembre de 2022) puedes hacerlo aquí.

  • GÁNGSTERS MARICASVerkami (Campaña de crowfunding)
  • Álex TarazónInstagram
  • Foto de cabecera: Composición con los tres volúmenes de «Gangsters maricas»

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