Mucho se habló de cómo un musical francés sobre una historia de mujeres en México recibió demasiados premios. Mucho se dijo que no era un verdadero musical; al mismo tiempo, el aspecto más interesante que pudo tener «Emilia Pérez» fue ser, precisamente, un musical que no lo era y desafiar al género cinematográfico repleto de fórmulas. Terminó siendo un experimento fallido cargado de incorrecciones.
Otro musical de 2024 que sí arrasó con un éxito mediático positivo fue «Wicked», pero eso no sorprendió a nadie. La película protagonizada por la estrella juvenil Ariana Grande fue hecha para ser un “éxito”. La manufactura, la música, el elenco, son de una dosis exagerada de endorfina narrativa que nos hace sentir ante un clásico musical bien ejecutado, y lo fue, lo sabíamos desde el principio.
La peculiaridad que tiene «Better Man: La historia de Robbie Williams» es que se percibe con la intención de ser un musical “mucho más auténtico”. Un experimento tan clásico como subversivo. En efecto, posee todos los elementos propios de su género, pero a lo que desafía es a otro género cinematográfico: la biopic. Increíble es como una película puede cumplir todos los requisitos para pertenecer a un molde mientras rompe todos los requisitos para ser un mejor ejemplo de otro.
«Better Man», del cineasta australiano Michael Gracey, es el relato de Robbie Williams, uno de los cantantes británicos más relevantes de los últimos tiempos. Sí, la película cuenta cómo Robert Peter Williams se transforma en Robbie, pero lo hace a través de un estilizado experimento ausente de justificación, excepto que seguramente fue la decisión más arriesgada, fuera de lugar y ridícula en la junta de producción: Robbie Williams luce como un chimpancé.
Aquí van las 7 razones por las que «Better Man» es lo más cercano a un musical del año que podríamos tener.
1. No hace falta ser fanático de Robbie Williams para entender su historia. Al igual que el cantante en la vida real, la película es consciente de que te va a mostrar un espectáculo. Es estridente, sexy, cursi, con coreografías irreales. El mono lo sabe y lo repite: no importa cómo, pero te quiero entretener.
2. Jamás se explica el porqué del mono. Los personajes lo llaman por su nombre, ni siquiera aparece una metáfora del cambio. A diferencia de «Bohemian Rhapsody», que tiene una imitación de Rami Malek como Freddie Mercury, el Robbie de «Better Man» no se parece en nada al cantante. Por eso, no es necesario conocer a la persona en quién está basado, no busca una representación idéntica, no hay un actor aventurándose a interpretar a una estrella conocida. Es un personaje de máscara artificial. Aunque el rostro del chimpancé fue creado con la más sofisticada tecnología CGI, el cuerpo y los movimientos son trabajo del actor Jonno Davies, y la voz de Adam Tucker.
3. Fracasó en la taquilla, pero «Better Man» parece que solamente deseaba existir. No se propone ser fiel a los hechos o presentar cada canción en el momento histórico en el que ocurrieron. En ese sentido, mantiene similitud con «Rocketman», la biopic de Elton John, que musicalizaba la historia según las emociones de la escena, no de la cronología. Robbie no padece por la escritura de sus canciones emblemáticas; esta biopic está más interesada en generar una conexión nueva que en presentar su discografía, y aun así: las canciones ícono suenan en las situaciones inesperadas dotándolas de nuevos sentidos. El niño chimpancé canta Feel al comienzo de la película. Una de las letras más profundas que compuso el Robbie adulto en sus crisis ahora acompaña un momento de ternura, ilusión y crudo abandono.
4. «Better Man» se decanta por presentar a un antihéroe que habita todo el tiempo el limbo de lo incorrecto: es nefasto, alcohólico, adicto, soberbio, celoso, competitivo, egoísta, machista, depresivo, hiperactivo, lleno de inseguridades. Pero es un joven que no está equivocado en algo: sabe que su enemigo es él mismo, y nadie lo soporta.
5. La película es protagonizada por un elenco 90% masculino. Robbie tiene toda la pinta de ser un mujeriego, aunque la historia no ahonda en sus aventuras sentimentales, es más, lo enamoran demasiado rápido. En su lugar, detalla la relación con sus colegas de la boy band Take That; debutando en clubs gay, con vestuarios homoeróticos y bailes amanerados. La escena de la canción Rock DJ es tan gay como camp y tan viril como perfectamente orquestada al estilo circense de «El gran showman».
6. El mismo Robbie Williams de la vida real es el narrador de la película. Más que hacerlo en un tono de serio documental, la narración es desfachatada. La voz se funde con el montaje creando un flujo de pensamiento salpicado de bromas y recuerdos. Da la sensación de que estamos viendo/escuchando el diario personal del cantante, donde no pretende mostrarse como una víctima, sino como el entretenedor nato que es. Un chimpancé desvergonzado de circo, inadaptado, incomprendido y magnético.
7. Las biopics suelen concluir cuando el artista ha librado los obstáculos, o mueren. Sirven para mostrarnos la lucha de superación personal, limpiar la imagen, hablar del arte contra la industria, etcétera. «Better Man» no termina con el momento veterano de Robbie. Tan solo es la historia de su ascenso e hito, la vida sigue. Ni siquiera termina con una canción de Robbie Williams, sino de uno de sus héroes: Frank Sinatra. La mayor virtud de la película es que no intenta reivindicar a su protagonista, al contrario, lo quema bastante.
Plus: Algunos de los números musicales son en verdad exuberantes, pero sin duda el momento más desquiciado de la película es la fascinante y sangrienta batalla campal entre los diferentes simios versionados de Robbie Williams enfrentándose al joven chimpancé. Nada de esto es descrito como metáfora.∎
Imagen destacada: Fotograma de «Better man».
