«Carne» de David Pascual (aka Perfumme)

«Yo era todas las películas de todas las adolescentes que han sido humilladas alguna vez». Podría ser la viga maestra, la frase redonda que a modo de estribo aguantase todo el peso del arco argumental de una película de Todd Solondz. Pero no. Este dictamen brota desde la garganta (ausente pero presente) de la protagonista de «Carne» (Colectivo Bruxista, 2025), la nueva novela de David Pascual (València, 1981). Una narración que no solo lo apuntala como uno de los escritores más sorprendentes, atrevidos, lúcidos y condenadamente divertidos de lo que llevamos de década (quienes hayan leído «El fenómeno de las fotocopias de Dragon Ball analizado bajo el prisma de los preceptos de la teoría de la imagen de Susan Sontag» saben de qué estoy hablando) sino que también lo lanza a la estratosfera de los creadores que no tienen compasión a la hora de retorcer la realidad. Los de esa estirpe que renuncian a la nostalgia y se proyectan a futuro. En su caso, ya sea ciñiéndose el traje del brutalismo cotidiano de Carlos Busqued o enarbolando el chal del humor envenenado de Esther García Llovet.

Con hechuras cinematográficas (el pulso de guionista se cuela encofrando su característica manera de narrar en el subsuelo, inabarcable en detalles, de sus personajes), triturando infinidad de referencias pop (de Camilo Sesto a Nirvana pasando por las teletiendas nocturnas) y desmembrando las miserias de una sociedad que comenzaba a supurar jugos gástricos desde las pantallas de sus televisores (España, los 90, jacuzzis con mujeres en bikini en prime time), David Pascual nos sitúa en el reverso inquietante de un boscoso pueblo valenciano donde la desaparición de la joven Anita precipita el cruce de caminos de unas figuras protagónicas que se adhieren al corazón como una placa de colesterol —de manera silenciosa y elevando el riesgo de colapso emocional—. Los trazos con los que el autor de «Dinosaurio» (Colectivo Bruxista, 2024) dibuja a Lola (la jefa de policia local lesbiana), a Josep (el alcalde cocainómano), a Laura (la periodista «valevale vale vale» que vomita antes de entrar en directo) o a Pau (el hermano de la muchacha desaparecida) podrían pertenecer a un tratado de perspectiva axonométrica. Altura, anchura y longitud para contar una historia de fantasmas tristes («estas son las historias de fantasmas que nos contamos aquí. Llenas de jeringuillas y condones usados») que desagua diversión por los cuatro costados.

Mientras devoras las paginas de este page-turner lynchiano, una procesión de videntes/personas sensitivas, hombres enfurecidos, curas peculiares, presidentes autonómicos y amantes que tienen que proferir insultos denigratorios y homófobos para que su compañero sexual se corra se unen a la fiesta non-stop de la imaginación de David Pascual. Que, aunque ya la montó en «Gordo de Porcelana» (Temas de Hoy, 2021) o «Transirak» (niñosgratis*, 2019), es una rave de la que nunca quieres marcharte. En esta, además, porque aborda desde una vertiente poco explorada temas muy sombríos al tiempo que consigue arrancarte una sonrisa helada. El acoso escolar, la depresión severa o el miedo al SIDA germinan por todas las páginas para acabar conformando un paisaje de una belleza extraña; por decirlo con palabras de Andy Kaufman (el genio norteamericano también aparece en sus páginas): «Carne» sería una suerte de «anticomedia» desbordante. El desdoblamiento de un humor serio que no se cimenta en la chanza.

En «Carne» no hay chistes. Ni uno que parece serlo al final lo acaba siendo. Pero sí encontramos un running gag casi metafísico (a su manera, una letanía vital) que nos acompaña durante toda su extensión: «en cada persona hay un bosque. Y en cada uno de esos bosques se ha perdido alguien». El bosque, otro de los grandes protagonistas de la novela. El bosque como espacio salvaje, de comunión filogenética, «hay algo inexplicable en los bosques que resulta inevitable y terrorífico», paraje de desaparición pero también lugar de encuentro. Zona de cruising («el beso más bonito que me han dado en mi vida me lo dieron haciendo cruising») y área liminal donde aparecen extraños símbolos en los árboles, donde buscan a una joven cuya educación sentimental se construyó con cintas de vídeo. Como la de muchos.

En la parrillada que organiza David Pascual los inadaptados no se colocan en las esquinas de la mesa. La presiden.

CARNE de David Pascual. Colectivo Bruxista. Año: 2025. 216 páginas. ISBN: 979-13-991048-0-6

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