Cotidianeidad gay, Gaspar Noé y un cigarrillo industrial

(Suena Kylie Minogue, algo imprescindible en la cotidianiedad gay. No tiene por qué ser un tema evidente, algún remix de “Slow”, por ejemplo).

Hace un par de meses, me animé por fin a ver la película Irreversible, dirigida por Gaspar Noé en 2002. No conocía mucho del film además de los comentarios sobre la escena de una violación brutal en plano secuencia de aproximadamente 15 minutos de duración. Supongo que te quedas con eso al verla.

Sin embargo, a mí me impactaron otros conceptos, como que la película se presente en forma de secuencias desordenadas, su fantástica dirección de fotografía e iluminación y otro aspecto más subyacente: el hecho de que todo en esa película parece ir de follar por el culo. Procedo.

La película comienza con una conversación (intuimos postcoital) entre dos hombres (intuimos homosexuales) en una cama, en la cual uno de ellos habla de su experiencia en prisión. Cuando el otro le pregunta qué le llevó a la cárcel, el primero responde que le encarcelaron por abusar sexualmente de su propia hija. Argumenta que ella era lo que más amaba en el mundo, y que ahora la había perdido para siempre.

Se oye un ruido proveniente de la calle. El señor (presunto) homosexual expresidiario y pederasta dice que probablemente venga del local de maricones de debajo de su casa: el Rectum (no podía ser otro nombre; recordemos que, a partir de ahora, todo va de follar por el culo).

Abajo, en el local (el Rectum), entran dos hombres encolerizados (probablemente bajo los efectos de la cocaína) buscando a un tal El Tenia en el cuarto oscuro, intuimos que para darle de hostias. En su periplo a través del tecno y las tinieblas interrumpidas por neones rojos, interrogan violentamente a varios individuos homosexuales desnudos, que en ese momento hacen lo que supuestamente un individuo homosexual desnudo va a hacer a un cuarto oscuro. Lindezas similares a “¿Dónde está El Tenia, maricón de mierda? Te voy a romper la puta cara si no me lo dices ahora mismo” son respondidas por los individuos homosexuales desnudos con frases como “Te lo digo, pero méteme primero el brazo por el culo”, o “Fóllame, por favor, y te lo digo”, o “Déjame que te chupe la polla, y te lo digo”. Al final no es necesario llegar a un intercambio de sexo por información para que encuentren a El Tenia. Lo encuentran haciendo lo que supuestamente hacen los individuos homosexuales desnudos en un cuarto oscuro.

Inciso, a quien pueda interesar: las Tenias habitualmente también se expulsan por el culo.

(Ahora podemos bailar un rato antes de retomar).

Llegamos a la escena de la violación. En este punto, deducimos (por medio de otro interrogatorio no menos amable que los acontecidos en el Rectum) que El Tenia, ese sujeto al cual encuentran en un cuarto oscuro follándose a individuos homosexuales desnudos, fue quien violó brutalmente a Mónica Bellucci. ¿Adivináis? Sí, por el culo también.

Durante ese plano secuencia de la violación (anal) de 15 minutos, ese sujeto presuntamente homosexual (El Tenia) dedica a Mónica Bellucci una serie de apreciaciones del estilo “¿Por qué vas vestida así? ¿Es que te vistió el maricón de tu novio? Solo un maricón te podría haber vestido así. Tienes el culo como el de un maricón. Como se te ocurra cagarme en la polla te reviento a hostias”. Como dato curioso, la polla de El Tenia está metida con CGI; le habría dado igual que se le hubiesen cagado encima.

La película termina con un precioso plano secuencia de Mónica Bellucci (previolación, recordemos que las escenas van en desorden) y Vincent Cassel en el cual se dedican unas palabras de cariño entre las cuales, por supuesto, aparecen referencias al sexo anal. Y un embarazo. Y un póster con la imagen del feto de 2001: Una Odisea en el Espacio.

En mi cabeza, todo el tiempo: anal, anal, anal, culo, polla, culo, maricones, polla, anal, popper, culo, anal, maricones, anal, anal, anal, pollas, violaciones, pollazos con CGI, anal, anal, maricones, anal, Kylie Minogue, fisting, chem sex, anal, pollas, anal, anal, sexo anal.

Me pregunto qué conflicto tendrá Gaspar Noé con el sexo anal. Dicho esto, años antes había tenido la oportunidad de ver, del mismo autor, Clímax, de 2018, y Lux Aeterna, de 2019, y me parecieron fantásticas. Algo le pasó por la cabeza a este hombre entre 2002 y 2018. O puede que por el culo.

En mi inmediata cotidianeidad gay, el sexo anal (tristemente) no es tan habitual ni estimulante como en la cabeza del Gaspar Noé de 2002. Ni siquiera (aunque parezca mentira) es algo que vaya solicitando cuando voy al supermercado gay a hacer mi compra gay hablando con el señor gay en el pasillo de los yogures gays.

En mi inmediata cotidianeidad gay, el último momento más íntimo que tuve la oportunidad de experimentar fue compartir un cigarrillo a la puerta de una discoteca. Un cigarrillo industrial. A mí el tabaco industrial me sienta mal de cojones. Me da hipo, náuseas y una resaca terrible.

Pero esa vez no. Lo asocio a que tenía tu saliva. Solo te quedaba ese y te pareció buena idea compartirlo.

Nos lo fumamos casi sin hablar, entramos y seguimos bailando. No hubo contacto, no hubo beso y no hubo plano secuencia de sexo anal con tecno y luces rojas. La intimidad duró lo que tarda en consumirse el tabaco de un cigarrillo cuando hay dos bocas mudas aspirando el humo. Solo un intercambio indirecto de saliva de un par de personas que fuman por no saber muy bien qué decirse.

Y fue jodidamente íntimo.

(Fade out de Kylie Minogue).

⬛Relato de Javier Noriega (1994, Langreo, España)

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