«El último sueño» de Pedro Almodóvar

Poco nuevo puede apuntarse acerca de Pedro Almodóvar (director). Sus películas -de «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» (1980) a «Madres paralelas» (2021)- han configurado un corpus cinematográfico que se encuentra entre los más estudiados (amados u odiados) de todos los tiempos. La cantidad de tesis doctorales, reseñas críticas, publicaciones especializadas y retrospectivas sobre el cine de Almodóvar es inabarcable. Todo el mundo ha dicho lo que piensa y, en la mayoría de los casos, todos han conducido los bueyes de la crítica hasta el cercado de la genialidad; una parcela, en su caso, vallada por las portadas de la buena época de la revista cultural francesa «Les Inrockuptibles» y las citas elogiosas de «Sight and Sound». Un corral colorido al que pronto se unirá «Extraña forma de vida», media hora de cine que meses antes de su estreno ya ha volatilizado nuestras conexiones neuronales al anudar conceptos como western, queer, sheriff, cowboy, Amália Rodrigues y Pedro Pascal.

Pero ahora, gracias a los doce relatos de «El último sueño» (Reservoir Books, 2023), podemos esbozar varias reflexiones sobre Pedro Almodóvar Caballero (escritor). Creadas entre 1967 y hasta prácticamente 2023, las historias cortas que Almodóvar define como «un complemento de mis trabajos cinematográficos» nos muestran a un autor en el que lo que escribe, lo que filma y lo que vive deviene un juego de vasos comunicantes que a primera vista entenderíamos como un mecanismo simple pero que entraña una profundidad no buscada que lo convierte en un artefacto interesante.

Primero porque Almodóvar es consciente -vía materna: su madre, en la que se proyecta y evoca en «El último sueño», fue una gran narradora propulsada por la oralidad (leía las cartas a las vecinas analfabetas inventándose párrafos para hacerlas más felices)- de que la entraña de la ficción radica en su poder para aliviar y suavizar la realidad. Y segundo porque su postura estética, ética y política pasa por absorber un genuino ramillete de referencias culturales que deglute y tamiza y que nos devuelve en forma de relatos que vienen a configurar una suerte de mapa de lo que Enrique Vila-Matas (entrevistado por Adam Thirlwell en «The Paris Review») denomina exploración en el abismo. El Pedro escritor se recrea en las imágenes, «hace y deshace la realidad desde una apelable subjetividad» y nos enseña un pedazo del precipicio que somos nosotros mismos (el cuento «Demasiados cambios de género» es una muestra perfecta de lo que estamos hablando).

Con todo ello presente, en el relato «La visita» encontramos el germen de «La mala educación» (2004) vestido con una prosa que se relame en el deber cumplido y en el que se emparentan, sin chirriar, referencias a la Marlene Dietrich de «The Devil is a Woman» y las fotos de Marilyn de Andy Warhol. En «La ceremonia del espejo», «Juana, la bella demente» (escritos a su llegada a Madrid en los años 70), «Confesiones de una sex-symbol» (protagonizado por la actriz de fotonovelas porno Patty Diphusa) o «La redención» se destila la faceta más entretenida, divertida e iconoclasta del hijo predilecto de Calzada de Calatrava. Una vertiente poliédrica -como su cine- que en esta ocasión se puede disfrutar también en un audiolibro narrado por el mismo Pedro Almodóvar y Carlos Cuevas, Blanca Portillo o Pedro Casablanc entre otros actores. ◼️

Otras voces, otros ámbitos


Los referentes literarios de Pedro Almodóvar pueblan su universo cinematográfico. Bien brotando en multitud de alusiones transversales -ese ejemplar de «El cordero carnívoro» de Agustín Gómez Arcos que acompaña a Salvador Mallo en «Dolor y gloria» (2019)- o bien evocados de manera explícita: Ruth Rendell en «Carne Trémula» (1997), Thierry Jonquet en «La piel que habito» (2011) y Alice Munro en «Julieta» (2016).

En los relatos que componen «El último sueño», el director manchego desliza su admiración por Lorca, Pessoa, Carlos Monsiváis y Genet («Genet era una salsa con la que a veces rebozábamos lo que hacíamos» apunta en el relato «Demasiados cambios de género»). Pero son (principalmente) tres las novelas que referencia de manera directa y que constatan, una vez más, la amplitud creativa y la heterogeneidad de su mirada al mundo:

El Monje de Matthew G Lewis

«El monje» de Matthew G. Lewis

(«The monk», 1796; Valdemar, 2009)

Con apenas 21 años, Matthew G. Lewis (Londres, 1775 – 1818) publicó a finales del siglo XVIII y de manera anónima uno de los pilares de la novela gótica y uno de los ochomiles de la literatura de terror. El piadoso monje Ambrosio va a sostenerle la mirada a la tentación y la onda sísmica que se desata arrasará con la moral, la religión y la impostura de la nobleza española de la época. Ganándose, desde el día de su publicación, la letra escarlata del escándalo, la irreverencia y el sacrilegio, «El monje» camina por la historia de la literatura acompañado de «Drácula» y «Frankenstein».


El perfume de las flores de noche de Leila Slimani

«El perfume de las flores de noche» de Leila Slimani

(«Le parfum des fleurs la nuit», 2021; Cabaret Voltaire, 2022)

El espectacular edificio de las aduanas de Venecia se convirtió, tras ser rehabilitado por el arquitecto japonés Tadao Ando en 2009, en uno de los centros de arte contemporáneo más arrebatadores que existen. Y allí, entre propuestas e instalaciones artísticas, quedó encerrada durante una noche de manera voluntaria la escritora Leila Slimani (Rabat, 1981). Todas sus notas mentales, todos sus diálogos con las obras expuestas y todas las evocaciones que se dispararon durante aquellas horas quedan reflejadas en «El perfume de las flores de noche». Quizá, uno de los mejores libros escritos sobre creación, identidad y memoria.


Mac y su contratiempo de Enrique Vila Matas

«Mac y su contratiempo» de Enrique Vila-Matas

(Seix Barral, 2017)

«A veces, un comienzo extraordinario perjudica al resto de un relato, porque siempre acaba ocurriendo que éste no puede estar todo el rato a la misma altura». Con infinidad de reflexiones tan atinadas como ésta, Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) nos envuelve, de manera gozosamente divertida, en una gran reflexión sobre la escritura. A través de Mac y su empeño por escribir se asoman conceptos tan inherentes al hecho de plantarse frente a una hoja en blanco como la soledad, la impronta repetitiva que conllevan los relatos (ya que todos remiten a tramas orales que nos han acompañado filogenéticamente) y la trampa epistemológica que nos lleva a creer que cuando te sientas a escribir ya sabes lo que quieres decir. Grandes trazos filosóficos que solo Vila-Matas puede articular entreteniendo.

EL ÚLTIMO SUEÑO de Pedro Almodóvar. Año de publicación: 2023 (Reservoir Books). 208 páginas. ISBN:978-8419437365

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