«Todo lo que amamos y dejamos atrás» de Elisa de Gortari

¿Cuántas veces se ha acabado el mundo? Las nociones sobre la llegada de un Armagedón son más elaboradas conforme avanzamos en el tiempo. Al apocalipsis nos lo hemos imaginado como un planeta sin agua, países congelados, chubascos de lava cayendo bajo un sol inmenso, bombas nucleares o el inicio de un apagón masivo. En una revisión hacia fenómenos del pasado, confirmamos que, de hecho, el mundo se nos ha terminado más de una vez.

En esta obsesión humana que tenemos por el cataclismo, Elisa de Gortari (Ciudad de México, 1988) plasma en su novela «Todo lo que amamos y dejamos atrás», la vida después del fin de los tiempos. Porque una vez que el mundo ha sido devastado, no quiere decir que las sociedades no tengamos que continuar. En la historia, Grijalva, una periodista lesbiana, vive en un cuasi distópico siglo XXI: la Tierra ahora posee anillos visibles como los de Saturno y muchas generaciones desconocen lo que fue alguna vez la luz eléctrica y los ordenadores.

La narrativa de Elisa de Gortari nos traslada al escenario menos pensado para vivir una hecatombe: Tamarindo, un pueblo remoto de Veracruz, o el lugar antes llamado Veracruz. Después de que el horizonte hecho espuma del océano se volcara contra todo El Golfo, la humanidad vivió una reformateada, conocida como El Choque.

Estamos ante una novela rarísima de género, sin duda, ciencia ficción, pero también nos adentra a un México más agreste, verde, un pantano alumbrado con fuego, alejado de los entramados urbanos de las grandes capitales. La distopía aquí no se presenta bajo la retórica de las películas de Hollywood, sino que se concentra en la ausencia de las cosas simples que nos asumen humanos: la pérdida de memoria, la desaparición de cierta sensibilidad artística, el lenguaje de la música. Paradójicamente, existe una plaga que provoca en los niños enfermarse con recuerdos.

Grijalva, madrastra de un chico llamado Indiana, tiene uno de los tratamientos más interesantes como personaje queer: es una mujer lesbiana, y donde pareciera que la sexualidad de la protagonista es lo menos importante, pues la trama no está sujeta a su identidad, sí se trata de un rasgo significativo. Un atributo que la historia sea protagonizada por una disidente, ya que en el más desbaratado futuro, Grijalva no deja de pensarse ajena a su (nueva) sociedad. En su pasado, la adolescente mantuvo un amorío con su maestra, a la par, descubre el resto de sus fascinaciones por la lectura, la investigación, los códigos informáticos y la música. Es decir, la sexualidad de Grijalva no es el tema, pero sí su historia sobre lo que significó crecer.

«Todo lo que amamos y dejamos atrás» es una de las propuestas novedosas de la literatura mexicana reciente, no sólo en lo que atañe a las temáticas del espectro LGBTIQ, enfocadas regularmente en el problema de la visibilización. Con el libro de Elisa de Gortari, escritora trans, caemos en cuenta de que lo importante en la literatura no son los límites ni los paradigmas de la representación, sino la potencia de la imaginación.

El libro forma parte de la más sensible y natural narrativa queer, es una literatura de la esperanza, alejada de la estética predilecta del capitalismo machista: el realismo. La escritura de Elisa de Gortari nos recuerda que aun después del colapso, todavía hay vida, y con ella, todavía queda amor.




TODO LO QUE AMAMOS Y DEJAMOS ATRÁS de Elisa de Gortari. Alfaguara. Año: 2024. 293 páginas. ISBN: 978-607-385-115-2

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