«Venimos del fuego» de Sergio Bang

En las postrimerías del franquismo aún se fusilaba, se perseguía a los disidentes, se torturaba en la Puerta del Sol y se quemaban librerías. Conviene recordarlo, ahora que se han cumplido cincuenta años, para esa parte de la juventud que no lo sabe o no lo quiere creer. Por suerte tenemos libros para descubrirlo.

En “Venimos del fuego” (Plaza & Janés, 2025), Alma ve arder su librería en medio de una protesta estudiantil y ella misma es detenida y torturada al ser confundida con los manifestantes. Al mismo tiempo, su amigo Mario llega a Madrid como fotoperiodista de France-Presse para informar sobre los últimos fusilamientos del franquismo. Ambos, junto a su reducido grupo de amigos, dedicarán las últimas semanas de vida del dictador a recorrer un Madrid convulso y expectante, escondiéndose y buscándose unos a otros mientras les acosa la policía del régimen.

Sergio Bang (Madrid, 1976), responsable de la excelsa librería Grant en el corazón del madrileño barrio de Lavapiés, rinde en su primera novela un homenaje a las librerías como refugio y a los libreros como promotores y defensores de la libertad de pensamiento en una época en la que había libros prohibidos y su lectura suponía una “resistencia intelectual”. La obra se titula “Venimos del fuego”, pero podría llamarse “Traemos el fuego” por esa labor nunca suficientemente reconocida que tienen los libreros de acercar el conocimiento a los ciudadanos como Prometeo a los hombres. “¿Y a ti no te parece activismo haber tenido una librería? […] Un negocio con el que apenas llegas a fin de mes, que te da para pocos lujos y encima fomenta que la gente piense”.

El otro aspecto reseñable de la novela es el de convertir en protagonistas a unos personajes cuya experiencia tampoco se ha narrado lo suficiente: aquellos que además de disentir ideológicamente, disentían sexualmente. Es el relato de una supervivencia —o resistencia— cuando la homosexualidad y la transexualidad eran vistas como enfermedades o, en el mejor de los casos, como provocaciones, y su manifestación estaba penada por Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y las acusaciones de escándalo público.

Así, entre una gran profusión de datos históricos y referencias culturales, la novela ficciona aquella represión policial hacia los movimientos de cambio y al colectivo queer en una trama en la que tal vez no interesan tanto las forzadas idas y venidas de los personajes como ellos en sí mismos, su presencia y visibilidad al describir una época en la que se intentaba esconderlos o desaparecerlos a toda costa. “Desde que naces ya tienen un plan para ti: azul o rosa, muñecas o coches. Y a mí me tocó todo lo que odiaba. Y claro, acabé creyéndome la mentira, poniéndome una máscara detrás de otra hasta que ya no tenía muy claro quién estaba debajo”. De igual modo, resulta tanto o más interesante poner también el foco en aquellos que, para librarse del escarnio, se escondieron entre los opresores y actuaron como tales.

“No quiero ser normal. No me interesa ser normal.” afirma la protagonista. “Venimos del fuego” es una historia que, a pesar de su ligereza, pone su granito de arena en apuntalar la Historia (con mayúscula) de los que no son normales y, precisamente por eso, se les han hurtado sus referentes pasados.

VENIMOS DEL FUEGO de Sergio Bang. Editorial Plaza & Janés. Año: 2025. ISBN: 978-84-01-03471-8. 355 páginas.

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