Siento como el picor abrasante del sol me golpea en los hombros. La camiseta se me pega al pecho. Una gota de sudor baja desde mi nuca y recorre el surco de mi espalda lentamente. Los granos de arena se cuelan entre mis dedos al avanzar por la duna. Huele a pino caliente, a resina que se expande en el aire espeso. Me detengo perplejo. Es alucinante.
Oigo un gemido. No estoy solo. Me clavo en el sitio. Entre los árboles, sombras se retuercen, cuerpos que se arquean, jadeos que se mezclan con el crujir de las ramas. Un cosquilleo me trepa por la entrepierna, un latigazo que enciende la base de mi polla y la hace palpitar. ¿Es real? La luz que entra a ráfagas entre las ramas, como parpadeos, me ciega. Levanto la mano, improvisando una visera, desesperado por avistar algo, cualquier cosa.
Y entonces lo veo. Está de pie al otro lado del claro, como si me hubiera estado esperando. Es alto, con la piel bronceada que envuelve su musculatura brillando bajo una fina capa de agua, sal y sudor. Me clava la mirada, sin un puto gramo de vergüenza. Su mano baja lenta, provocadora, hasta el speedo blanco que apenas contiene su paquete. Lo acaricia, lo aprieta, me invita. Me arde la cara, me arde el pecho, el pulso se me dispara. Torpemente me llevo la mano a mi polla buscando devolver la llamada. Una sonrisa se dibuja en su mandíbula cuadrada.
Me llama con un gesto. Se pasa la lengua por el labio. Avanzo. Siento que me hundo en la arena. Me quema. El rabo me va a reventar. Cuando por fin estoy cerca siento el calor que desprende su cuerpo. El martilleo que golpea mi sien va al ritmo de mi pulso. ¿Es real? Joder, parece tan real. Interrumpe mis pensamientos al introducirme la lengua en la boca, caliente, húmeda. Noto su saliva entrando en mí. Me tiembla la mano cuando la deslizo por su cintura. Siento cómo se me eriza la piel al notar su erección rozándome. Me agarra la cabeza, firmemente, y la empuja hacia abajo a la par que se baja el speedo de un tirón, y su pollón, grueso, venoso, salta libre, golpeándome la cara con un chasquido húmedo. Un hilo de precum conecta mi boca con su capullo, brillante, hinchado. Se la agarra por la base y me la mete. Intenta introducirla entera y una arcada me sacude, pero no me aparto. Empieza a follarme la boca, rítmico, profundo. Mi polla está a punto de estallar, tan dura que el bañador no la contiene; se me sale, el prepucio se retrae solo, dejando el glande expuesto, sensible, goteando. No me toco, joder, no puedo, si lo hago me corro ya mismo.
Él cabrón me sujeta la cabeza con ambas manos, intensificando el ritmo de sus embestidas. Saca la verga me golpea con ella. Abro la boca ansioso y me la vuelve a meter entera. Una mezcla de sudor y saliva empapa mi pecho. De pronto, me levanta como si no pesara nada, me gira y me pone de espaldas. De un tirón, me arranca el bañador, el sonido del tejido rasgándose me despierta. Entonces lo veo: un círculo de tíos alrededor, tocándose, magreándose, con los ojos clavados en nosotros, sus jadeos llenando el aire.
El roce de su polla húmeda deja un rastro de precum en mi nalga, caliente, pegajoso. Escupe en su manaza y sus dedos buscan mi culo, abriéndome, preparándome. Mi polla se sacude, desesperada, se me escapa un gemido. Me muerde el cuello, marcándome. Pego mi cuerpo al suyo, buscando más. El calor se intensifica. Se unen más hombres al grupo. “Voy” me susurra con voz grave en el oído. Noto la punta de su verga presionando, abriéndose paso. Arqueo la espalda, facilitándole el camino y su capullo se desliza dentro, me estira la piel, me…
La versión de prueba ha finalizado. Para continuar, elija un método de pago.
¡Puta madre! Me arranco las gafas de VR y las lanzo contra el escritorio que retumba con el golpe. Busco la cartera, ¿dónde coño está? Mi polla no aguanta más, palpita, explota, y me corro justo cuando mis dedos tocan la tarjeta de crédito. Joder, maldigo todo y me dejo caer en la silla del estudio. Y allí está, aún en la pantalla, su sonrisa esperando mi tarjeta. Noto el semen caliente caer por mi pierna y ensuciando la moqueta.
⬛Relato de @polvo_nocturno (Instagram)
