Crónicas del cruising

Crónicas del cruising

Hay espacios invisibles, en la ciudad, en el campo y en la periferia, conquistados a la norma. Cuando confluyen miradas, cuando la paciencia penetra en las sombras: el deseo toma cuerpo. El cruising atraviesa los siglos para erigirse campo semántico propio de la cultura gay. Sus formas derivadas han bombeado la fotografía, la literatura y el arte queer de las últimas décadas. En Un Cuarto Oscuro celebramos el mes del Orgullo con un especial que reúne a 10 autores de diferentes latitudes que sacan punta al deseo para compartirnos 10 ópticas en las que los roces son erotismo y revolución. Uno por día, durante este mes, los textos que compilamos van más allá del placer: son la glosa de una práctica que deviene estética, aprendizajes y cartografía sentimental. ¡Echa a andar y espera! Revolotea y persiste. Alguien está viniendo.

Multiplicidades de Montjuïc

Fue justo antes de llegar a la última cuesta, en el recodo de las escaleras. Se detuvo. Su gemelo en tensión se marcaba. Lo sabía, abría sus piernas desnudas. Disimulaba mirando el móvil, lo tocaba, pero te estaba conjurando a ti y los tuyos. Aún no habían cerrado los parques, estaba oscureciendo en Montjuïc.

Ojo de loca no se equivoca: momentos estelares del cruising en los albores de la poesía homoerótica mexicana

Hasta donde es posible rastrear, el cruising ha formado un tema más o menos recurrente en la poesía homoerótica mexicana. Bajo formas prototípicas o vanguardistas, imágenes luminosas u oscuras, se devela, para aquellos que saben, una praxis irremediablemente conducida por la mirada en la que lo fundamental es “ver y ser visto”.

Sídney, 2003

Caminamos juntos de vuelta. Se ha hecho tan tarde que el sol empieza a caer sobre los rascacielos, un brillo anaranjado reluce en la bahía. Nuestro encuentro se está alargando mucho más de lo habitual en estas circunstancias. Nos hemos tocado y lamido hasta el éxtasis en la playa, pero por algún motivo aún no nos hemos separado.

Oleadas de vapor

Terminaba una sesión de dos masajes. No estaba agotado, pero quería quitarme el intercambio energético de estar trabajando esos cuerpos, encima que siempre se asoma la excitación y no falta el “¿y cuánto por el final feliz?”

No voy a negar lo que hago, ni que estoy cansado y tampoco que me amo

Lunes Mayo 2024. 3:30 p.m. Sudor. Decenas de personas rozando sus cuerpos sin querer. La temperatura va en aumento. Unos duermen. Otros revisan su celular. La mayoría se recarga en las paredes del transporte, con la mirada cansada, el cuerpo cansado.

Cotidianeidad gay, Gaspar Noé y un cigarrillo industrial

(Suena Kylie Minogue, algo imprescindible en la cotidianiedad gay. No tiene por qué ser un tema evidente, algún remix de “Slow”, por ejemplo).

Versión de prueba

Siento como el picor abrasante del sol me golpea en los hombros. La camiseta se me pega al pecho. Una gota de sudor baja desde mi nuca y recorre el surco de mi espalda lentamente. Los granos de arena se cuelan entre mis dedos al avanzar por la duna. Huele a pino caliente, a resina que se expande en el aire espeso. Me detengo perplejo. Es alucinante.

Lugar de encuentro

Existe un paraíso libre por impuro, / sin potestades, dioses, ni sus pecados; / hecho para adoradores del albedrío, / quienes viven en causa de su libertad.

Voyeur, f**k me so good

Hay dos chicos jóvenes follando en un barco. Más concreto: un yate de dos plantas coronado con una bandera española. Los chicos están en la proa, llevan piercings, las cejas marcadas y están rapados.

Clásico desayuno Sanborns

09:30 Llegamos a Coyoacán. 10:00 Caminamos por la plaza principal abarrotada. 10:02 Abro la aplicación de Grindr.